http://www.eldiario.es/manolosaco/Hablemos-ahora-Santo-Prepucio_6_72852722.html

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“Porque, vamos a ver. Él, el farsante de Roma, sabe tan bien como yo que lo del pesebre, el pequeño Mesías, la virgen madre y el cornudo de san José en una choza de Belén son más falsos que un premio Planeta. Pero, hombre, si ya había conseguido lo más difícil, como es persuadir de tamañas insensateces a gente crédula y entrañable como mi madre, ¿qué más le daba a él que siguieran creyendo también en la mula, el buey y unos magos de oriente guiados por una estrella que no hacen mal a nadie, y sí mucha ilusión?

Pues yo creo saber por qué: porque lo mejor del negocio navideño se lo llevan los grandes almacenes y los bancos, y apenas caen las sobras en los cepillos de las iglesias. En cambio, ni por asomo se le ocurre al Papa meterse con los grandes pozos de dinero con los que se financia la Iglesia, como son Fátima, Lourdes o Santiago de Compostela, por poner unos ejemplos notables. Los montajes de Fátima y Lourdes, descaradamente falsos, inventados por párrocos sin escrúpulos cuya manipulación de niños intelectualmente indefensos debería haberles llevado directamente a la cárcel, producen un río inagotable de dinero mediante un negocio repugnante montado sobre el aprovechamiento de las miserias humanas. Millones de tullidos y deficientes físicos y mentales intentando comprar los favores de la madre de dios, administrados por una clerigalla insaciable.

En Santiago de Compostela, el otro pozo inagotable, ya no creen ni en Santiago Apóstol. Pero todos continúan celebrando con disimulo a un santo comercial y turístico que jamás ha sido enterrado allí, a donde acuden todos los Papas para interesarse por la marcha del negocio y animar, de paso, las ventas y donaciones. No hace mucho supimos, gracias al turbio asunto del ladrón del Códice Calixtino, que los cepillos de la catedral ingresan decenas de miles de euros diarios. ¡A ver si tiene huevos el Benedicto para escribir un libro sobre el fraude de unos huesos del siglo V enterrados en el fondo de ese pozo del que mana una fortuna y que, en el colmo de las paradojas, pertenecen a un hereje!

La grandeza de la fe es que te hace ver a un director espiritual donde los demás vemos un pederasta, a un santo padre donde es evidente que se trata de un soltero farsante al que le repugna ser padre, o a un dios bondadoso cuando el resto sabemos que si existiese sería más malvado e insensible que el más miserable de los hombres. Por eso la clerigalla actúa sin complejos, como los políticos incombustibles, insensibles al ridículo, porque la razón jamás podrá contaminar su mundo de fantasía.”

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