Post de Jose Luis Bonet en Facebook

Me precio de tener unos amigos a los que, salvo a una de ellos y por muy poco tiempo, nunca he visto. Mantenemos una amistad más allá del tiempo y de la ya inexistente causa que hizo posible que esa amistad naciera. Creo que son más de diez años los que han pasado desde que un grupo de locos empezamos a compartir películas por Internet y, aprovechando la excusa, empezamos a compartir parte de nuestro tiempo en conocernos, lo cual nos llevó a compartir cosas más personales.

Hoy son parte de mí, como lo son todas aquellas personas que pasan por tu vida y, de una manera u otra, dejan una parte de ellos mismos y se llevan un pedacito tuyo. Uno de esos pedacitos me fue devuelto en el mes de julio en forma de regalos por mis bodas de plata, uno de los cuales disfrutamos ayer. Ayer pasamos dos horas y media de puro disfrute, de puro placer.
Media hora de masaje en la espalda con una música estupenda de fondo, como ‘Stand by me’, de Ben E. King o ‘Wonderful life’ de Black. Después del masajito, una ducha con chorritos de agua a presión a 40° y luego el circuito spa, con chorros en el cuello, en los hombros, en las lumbares y luego burbujitas en una tumbona.
El pasillo flebotónico fue lo que menos me gustó. Consiste en dar 4 ó 5 vueltas a un murete, con agua hasta la cintura a 25-29 grados, que no es fría, pero cuando vienes de una piscina a 40 no veas lo fría que se siente. Pero vigoriza las piernas que da gusto.
10 minutos en el baño de vapor con aromas de eucalipto y luces cambiantes de colores fue la siguiente parada, antes de una nueva ducha, esta vez normal, para eliminar la transpiración de la piel, y terminamos con el parafango, un tratamiento en el que te ponen en la espalda una masa mezcla de fango marino y parafina a una temperatura de entre 43º y 48ºC, para mejorar contracturas, activar la circulación y otros beneficios, tumbados hasta que eso se enfrió.

Y eso fue todo. Nos dio pena irnos, nos hubiéramos sentado en uno de los sofás que había por allí a leer un buen libro y de ahí a la cama, pero nos volvimos a casa. Eso sí, relajados como nunca. En fin, una verdadera gozada que repetiremos más veces, las próximas por nuestra cuenta.

Gracias. Nos acordamos mucho de vosotros durante el tiempo que duró el tratamiento. Gracias. Todo un detalle por vuestra parte que nos sorprendió en su día y que ayer pudimos disfrutar. Gracias. via Facebook

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